AUTOEVALUACIÓN 360°

Obtené una primera lectura de tu empresa

La claridad es la llave para saber dónde mirar primero. Respondé 21 preguntas sobre siete dimensiones conectadas y descubrí cuál puede ser hoy tu principal punto de atención.

21 preguntas 7 dimensiones 7–10 minutos Resultado inmediato
No existen respuestas correctas. Elegí la opción que mejor refleje la realidad actual de tu empresa, no la situación ideal.
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Es una orientación preliminar automatizada. No reemplaza un Diagnóstico Profesional.

1- En los últimos tres meses, ¿el objetivo o la prioridad principal de la empresa fue comunicado de forma explícita a las personas que necesitaban conocerlo —ya sea directamente por vos, o a través de otros responsables dentro de la empresa?
2- Pensá en la persona que hoy toma o participa en la mayoría de las decisiones importantes del negocio (probablemente vos). Si esa persona no pudiera estar disponible durante dos semanas completas, sin poder ser consultada ni siquiera por mensaje, ¿qué pasaría con las decisiones importantes que surgieran en ese período?
3- Pensá en la última decisión realmente importante que tomaste para tu negocio (por ejemplo: una inversión, una contratación clave, un cambio de precios, sumar o discontinuar un producto o servicio). ¿En qué te basaste principalmente para tomarla?
4- Pensá en los próximos 15 días. Sin necesidad de buscar nada ni consultar a nadie en este momento, ¿podrías nombrar los cobros y pagos concretos más importantes que sabés que vas a tener (por ejemplo: una factura que cobrás, un sueldo o un proveedor que pagás, un vencimiento puntual)?
5- Pensá en tu producto o servicio más vendido. Si tuvieras que decir que ese producto o servicio te deja ganancia real —no solo margen bruto, sino después de que tu negocio cubra también sus gastos generales (alquiler, sueldos fijos, otros gastos de estructura)— ¿en qué te basarías para decirlo?
6- Pensá en la última vez que necesitaste un número financiero concreto para tomar una decisión (por ejemplo: cuánto tenías disponible para gastar, cuánto te debían, o cuál era tu costo actualizado de algo). En ese momento, ¿el dato ya estaba disponible y lo suficientemente actualizado como para usarlo directamente, o tuviste que reconstruirlo, actualizarlo o corregirlo antes de poder usarlo?
7- Pensá en una tarea de tu negocio que se repite con cierta frecuencia (por ejemplo: atender un pedido, facturar, armar algo para un cliente, hacer una compra habitual). Cuando esa tarea se repite —la hagas siempre vos, o también otras personas— ¿se hace siguiendo básicamente la misma forma o secuencia de pasos, o cada vez se hace de una manera bastante distinta?
8- Pensá en la última vez que algo salió mal en tu negocio —un error, un reclamo, algo que no funcionó como debía (por ejemplo: un pedido mal hecho, un pago mal calculado, algo que se entregó tarde o de forma incorrecta). Una vez que se dieron cuenta del problema, ¿qué se hizo con eso?
9- Pensá en una tarea operativa concreta que, en tu negocio, normalmente hace siempre la misma persona (puede ser una tarea que hacés vos mismo/a, o que hace otra persona clave del equipo). Si de un día para el otro esa tarea tuviera que hacerla otra persona, sin que quien la hace habitualmente pueda explicarle nada de antemano, ¿qué pasaría?
10- Pensá en una situación reciente en la que algo necesitaba resolverse en tu negocio (un reclamo, una compra, atender a un cliente, coordinar una entrega, o algo similar). ¿Cómo se resolvió la cuestión de quién se hacía cargo?
11- Pensá en alguna vez, en el último tiempo, en que tu negocio necesitó resolver algo para lo cual no tenía, en ese momento, el conocimiento o la capacidad necesaria (por ejemplo: algo técnico, algo legal o impositivo, un idioma, una habilidad puntual, o un volumen de trabajo que superaba lo habitual). ¿Cómo se resolvió esa necesidad?
12- Pensá en la persona que hoy concentra más funciones distintas dentro de tu negocio (probablemente vos). Sin pensar en si esas funciones podrían delegarse o no, pensá en cómo se sostiene, en la práctica, esa concentración de funciones en el día a día. ¿Cuál de estas situaciones describe mejor lo que pasa hoy?
13- Pensá en algo que hayas ajustado o decidido recientemente sobre lo que ofrecés o cómo lo ofrecés a tus clientes (por ejemplo: agregar o sacar algo, cambiar un horario o una forma de atender, resaltar algo en una venta, ajustar un servicio). ¿En qué te basaste principalmente para tomar esa decisión?
14- Pensá en la última vez que alguien se interesó genuinamente en comprarte algo —te preguntó, pidió un presupuesto, se acercó a ver, escribió por algún medio. Con esa situación en mente, ¿qué pasó de tu lado para que la venta se concretara o no?
15- Pensá en un cliente con el que ya trabajaste o le vendiste algo en el pasado (no importa si fue hace poco o hace más tiempo). Más allá de esa venta o trabajo puntual, ¿hiciste algo, en algún momento, para mantener o aprovechar esa relación de alguna manera —volver a contactarlo, ofrecerle algo más, pedirle o recibir una recomendación, hacer un seguimiento, o cualquier otra acción con sentido para tu tipo de negocio?
16- Pensá en la última vez que la demanda de tu negocio cambió de forma relevante (una suba fuerte de pedidos, una temporada alta, una baja marcada). Antes de que eso pasara, ¿qué tan preparado estaba el negocio para ese tipo de cambio —en términos de qué conseguir, cuánto tener disponible, cómo organizarse, o a quién recurrir?
17- Pensá en el último compromiso concreto que le hiciste a un cliente sobre cuándo o cómo ibas a entregarle algo (una fecha de entrega, un plazo, una condición puntual). ¿Qué pasó con ese compromiso?
18- Pensá en la última vez que algo que tu negocio necesita para funcionar te falló o se interrumpió de forma importante (por ejemplo: un proveedor que no entregó a tiempo, se quedaron sin un insumo clave, se rompió un equipo importante, o se cortó algo de lo que dependés para operar, como la luz, internet o el local). Cuando pasó, ¿qué tan rápido y bien pudo tu negocio seguir funcionando o volver a funcionar?
19- Pensá en alguna decisión o cambio importante que hayas tomado últimamente en tu negocio (una inversión, un proveedor o cliente nuevo y grande, un cambio en la forma de trabajar, algo similar). Antes de tomar esa decisión, ¿qué hiciste respecto de las cosas que podían complicarla o salir mal?
20- Pensá en el último acuerdo importante que tu negocio aceptó con otra parte —un contrato, un compromiso de alquiler, una condición de financiamiento, una condición impuesta por un proveedor, o cualquier acuerdo similar en el que tu negocio se comprometió a algo. Antes de aceptarlo, ¿qué tan bien llegaste a entender lo que estabas aceptando: las condiciones, obligaciones o consecuencias más importantes de ese acuerdo?
21- Pensá en la última vez que tu negocio tuvo que enfrentar un problema de tipo legal, contractual, patrimonial o de seguridad —por ejemplo, algo que correspondía cumplir y no se cumplió, una situación con un contrato, un daño o pérdida sobre algo del negocio, o un incidente de seguridad. ¿Cómo se enteraron de que había un problema, y qué pasó después?
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